sábado, 13 de octubre de 2012

Nadine pasó de largo

"It was a very dark place..." Sí, un lugar oscuro donde todo el mundo exige pero nadie es capaz de empatizar. Todo se vuelve cada vez más negro y aquellos por los que te desviviste, muestran la mayor de las indiferencias. No obstante, siempre habrá un lugar dentro de cada uno que hace suspirar de miedo a cualquier problema fuera de lo normal y que transmite esa fuerza desbordante e inquietante que arrasa con todo lo que encuentra.
No puedes estar triste, pero mientras el "pobre niño rico" lo está, tú tienes que presentar alegaciones bajo la última piedra de la isla para conseguir cuatro míseras monedas. Es así, un día como hoy yo no hubiese tenido los medios para comenzar ningún tipo de carrera universitaria. Seguimos luchando por nuestras becas igual que en el año 1987, pero los de arriba prefieren dejar esta tenebrosa realidad para otro momento. Una realidad que está ahí y que deja sin casa a miles de ciudadanos diariamente. "Las más sabias" dicen que la culpa en parte es de los habitantes, pero yo me pregunto algo. ¿Un gobernador es capaz de ver a la gente muriéndose de hambre y girar la cara hacia el otro lado para seguir hablando de recortes?
Igual me preocupo demasiado por algo que ya está escrito en la historia, pero es importante recalcar que nuestras inquietudes cada vez se centran más en lugares a distancias más cercanas. Ayer llorábamos por aquel horrible terremoto en Haití y hoy gemimos por las entrevistas realizadas a los desahuciados de nuestro país o por el fuego que azotó nuestros montes.
Ahí está el Sol, ese astro tan aclamado por muchos que sólo se deja ver en momentos especiales y únicos de nuestra vida. Ahora que lo veo, y digo que lo veo porque creo que me encuentro en un momento de cambio y transición, intento mirar hacia atrás y ver todo el miedo que acumulé durante años y años. Dolor, desesperanza y malestar general. Pero lo peor que recuerdo es la transmisión de todo esto al resto de las personas que me rodeaban. Aun así, nos cultivamos con los años y creo que éste es un buen momento para aprender a vivir sin fórmulas y sumergirme en otros campos, por ejemplo, en el temido mundo de la cocina.


"A veces hasta las nubes más negras dejan ver el SOL"
Mary Alice Young

lunes, 30 de julio de 2012

A la espera...

Siempre esperando y esperando. Así nos pasamos la vida hasta que nos damos cuenta de que "hay que dar gracias por cualquier cambio que nos traiga, porque llegará el día en que ya no habrá más cambios".
Así estaba yo una preciosa tarde de viernes, dando gracias por estar aquí y por hacer lo que quería. Pero justo cuando intentaba dar fin a mi gratitud, un demonio enfurecido se apoderó de mi casa de una forma que a nadie le gustaría recordar. Llamadas de teléfono, gritos cada vez más intensos, llantos de desesperación y un miedo atroz. Mucho miedo. Había que salir corriendo e intentar fumigar aquella plaga de sentimientos enardecidos.
Fue una larga tarde de julio. Mis tíos y yo esperábamos en la típica sala cuadrada, con incómodos sillones oscuros, la maquinita de agua al lado del baño, las otras máquinas con cositas para comer y mucha gente. Personas cargadas de historias con diferentes motivaciones y esperanzas.
Una mujer con su hija, que no sabía si iban a operar finalmente a su marido de apendicitis o si lo iban a dejar de aquella manera. Un señor mayor, que esperaba ansioso alguna noticia de una hermana que padecía dolores en el pecho. Y otra señora flaca y menuda, que venía pidiendo dinero a los cuatro vientos y a la que tuve que ayudar porque se le cayeron todas las monedas al suelo. Vamos, el verdadero circo de la vida misma.
Esa noche tuvimos que volver con las manos vacías. Hasta el día siguiente no se podía hacer nada. Así que encendí la televisión de casa y me puse a escuchar las deslumbrantes palabras de una niña caprichosa. Sí, una niña que vive a cuerpo de rey y que cobra gracias al dinero del pueblo. Luego agradecí ver en las redes sociales la famosa página, "jódete tú, zorra". ¡Qué escándalo!
Finalmente, el sábado recibimos buenas noticias. El demonio se había esfumado. Un pequeño susto con el que pude saborear los estragos del pánico.


"La vida es una gran sala de espera"
Los Rodríguez (Banda de rock española)