lunes, 31 de octubre de 2011

¿Eres andrógina?

"Angylus Petrusca Omiblatus", era una mujer flaca y musculosa, pura fibra y piel blanca con manchitas de color rosa. Sus ojos rojizos, que habían visto mucho mundo, eran agudos como puñales. Se jactaba de sus dientes y de su forma de ser, era muy rigurosa en todo lo que hacía. No permitía que las cosas saliesen mal, y si lo estaban, comenzaba a cortar cabezas hasta que todo fuera genial. Siempre muy correcta, sin dejar que nadie supiese nada mucho más allá de lo que a simple vista se veía.
"Chispitas" ya no soportaba aquella situación. Como animal que era, tenía unas necesidades básicas que debía satisfacer. Pero con aquella Canaria tan tiquismiquis no se podía llegar a ningún acuerdo en común.
"Pili" era más chabacana, sus gritos se podían oir a cinco kilómetros de distancia. No eran para su marido, "Milo", simplemente eran canciones de "ABBA" que ella cantaba una y otra vez cuando realizaba las tareas del hogar. Mientras ella cantaba, "Milo" se encontraba en la granja limpiando animales y recogiendo la cosecha. El amor que estos dos pinzones desprendían de su cuerpo era muy grande. Para "Pili" no había otro hombre así: la despertaba por las mañanas con un buen beso y se iba a trabajar; ensuciaba todo lo que podía para escucharla cantar; ordeñaba las cabras con una foto suya en el corral. Todo era precioso, hasta que una tarde de octubre "Milo" sufrió un ataque al corazón. Fue tan duro para "Pili", que a partir de ahí su vida ya no tenía sentido. Pasaba largas horas con la cabeza hacia abajo, llorando y metida en la cama, así que mi madre decidió dejarla escapar. Tal vez en algún lugar podía volver a ser la misma mujer de siempre.
¿Creen que "Chispitas" y "Angy" se quedarían solos? Pues no, jaja, dos nuevos individuos cambiarían el curso de la historia. Los compramos mi hermano y yo. Una Canaria flauta llamada "Amelie" y un Canario gloster llamado "Pepín". Una vez fueron introducidos en la jaula, "Angy" comenzó a volverse loca. Parecía que no había visto ningún otro Canario, pero ella venía de la misma tienda y "Chispitas" estaba siempre a su lado. Lo más curioso es que "Pepín" y "Chispitas" le son indiferentes, sus ojos comenzaron a vibrar al son de "Amelie". La seguia a todas partes, se subía encima de ella y cantaba las mismas canciones. ¿Eres andrógina? Fue mi pregunta. Hasta ahora se comportaba como una mujer muy femenina, con su torso de color rosa y sus modelitos recién comprados. Estaba ante un gran descubrimiento, se trataba de una Canaria que tenía a la vez órganos o caracteres sexuales masculinos y femeninos. Mientras más años cumplo, más ignorante me siento. ¿Habrá algún tipo de descendencia?

"Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes"
Chavela Vargas (Cantante costarricense)

jueves, 1 de septiembre de 2011

Unos vienen y otros van

Su madre se había marchado por la mañana temprano y los había dejado al cuidado del ser humano, sus otros hermanos habían desaparecido sin decir adiós y su gran hermana "Onoria", a la que debe tanto hoy en día, se había ido del lugar en busca de un poco de felicidad. "Simonorio" había estado viviendo un verdadero calvario estos últimos meses. Las pocas ganas de luchar que le quedaban, se vieron envueltas en una gran depresión que lo sometía a continuos exámenes de conciencia y lo hacía sentirse como el hombre más triste e infeliz del mundo.
La noche que escribí "La mujer reencarnada", el pinzón en el que "Onoria" se había reencarnado murió. Parecía que el hecho de que yo supiese que ella era aquella hembra, la puso furiosa y la hizo escapar de nuevo. Lo único que quedaba en la jaula era aquel cuerpecito menudo que pedía a gritos un entierro en toda regla. Ahora tendré que esperar a que se produzca una nueva aparición de este inquietante espíritu.
Una señorita muy bella e inteligente, cuya única dedicación en la vida era la prostitución, se presentó hace un mes ante los ojos de "Simonorio". Cualquier enfermedad crónica o depresión fatal, podía ser fumigada por aquella gatita de cabello rubio y exuberantes caderas, a la que mi hermano bautizó como "la tigretona". Los ahorros que "Onoria" había guardado con tanta responsabilidad, los gastó en pocas semanas. "Simonorio" por fin era feliz, por fin había alcanzado el cielo. Nada ni nadie podría romper aquella cúpula de felicidad en la que estaba inmerso. Decidió escapar con ella y dejar atrás todos aquellos recuerdos que lo mantenían sumergido en el pozo.
En cuanto a "Chispitas", creo que siempre supo que el animal que se encontraba en la jaula de al lado no era un pájaro cualquiera. Cuando amanecía, aquel ser extraño no cantaba; cuando era la hora de la comida, nunca comía; cuando anochecía, no cerraba los ojos. Sin embargo, "Chispitas" pudo observar cómo "Onoria" se quedaba mirando todas las noches hacia abajo (ya que estaban situados en el balcón), esperando a que alguien apareciera en cualquier momento. Obviamente, lo único que quería era comprobar que su hermano "Simonorio" estaba bien, pero "Chispitas" no era capaz de entender aquella situación.
Mi hermano y yo, al ver que "Chispitas" se había quedado solo en su jaula, decidimos comprar más pájaros. Una Canaria, que acompañaría a "Chispitas" en su jaula, y otra pareja de pinzones, que viviría en la otra jaula. La Canaria se llamaría "Angy" y los pinzones, "Pili" y "Milo".
"Pili" y "Milo" se habían casado hace poco y pese a que pertenecen a un pueblo en el que todos chillan como locos, velan continuamente por su amor. Un amor profundo que muchas parejas de hoy desearían saborear. "Angy" es muy diferente al resto y desde que vio a "Chispitas", se mostró arrogante y estirada. Parece que no están hechos el uno para el otro. Habrá que ver cómo termina esta pareja y si el amor entre "Pili" y "Milo" durará para toda la vida.

"Vivimos bajo el mismo techo, pero ninguno tenemos el mismo horizonte"
Konrad Adenauer (Político alemán)